4 Planificación urbana
Fecha: agosto 2025 Objetivo específico: OE1 Resultado: R.1 Planificación urbana Palabras clave: Ley 368-22, Decreto 396-25, PMOT, Ordenamiento territorial, Gobernanza territorial multinivel, Oficina de Planeamiento Urbano, Ley 176-07, SNIT
La planificación urbana en Bajos de Haina opera en un escenario de tensión entre un marco normativo ambicioso, la Ley 368-22 de Ordenamiento Territorial y su Reglamento (Decreto 396-25), y una capacidad institucional municipal que no alcanza a sostener los procesos que la ley prescribe. Ni el Plan Municipal de Ordenamiento Territorial ni el Plan de Desarrollo Municipal se encuentran vigentes al cierre del diagnóstico, el catastro municipal permanece sin actualizar y la Oficina de Planeamiento Urbano funciona con un equipo reducido frente a la complejidad del territorio. El recorrido del capítulo avanza del marco teórico de la gobernanza territorial a los instrumentos disponibles a escala nacional, regional y local, las competencias municipales previstas por la Ley 176-07, el estado actual de los instrumentos en Haina y las implicaciones para una planificación urbana sensible al riesgo y a la participación ciudadana.
5.1 Estado actual de la planificación urbana en Bajos de Haina
La planificación territorial se relaciona con un amplio abanico de políticas locales, regionales, nacionales y comunitarias, y de desarrollo regional, de urbanismo y vivienda e infraestructuras. Sin embargo, todavía siguen predominando los enfoques, intereses y competencias sectoriales sobre las horizontales/territoriales. Dado que el espacio, suelo o territorio, es un bien limitado y su ordenación y uso condiciona las posibilidades de desarrollo futuro, debe procurarse una coherencia al conjunto de actuaciones a realizar sobre él.
Las políticas deben ser coherentes (integradas, visionadas conjuntamente) y fácilmente comprensibles, lo que requiere una implicación cada vez mayor las autoridades responsables a los distintos niveles. La coherencia requiere liderazgo político y un firme compromiso de las instituciones para garantizar un enfoque sólido dentro de un sistema complejo (Dasí, 2008).
La gobernanza territorial hace referencia a un nuevo entendimiento de la acción pública y a sus estructuras organizativas, a la forma en que los territorios de un estado son administrados y las políticas aplicadas. Se refiere a una nueva forma de definir la acción de gobierno e implica un nuevo modelo operativo para los actores y niveles de gobierno implicados (nacional, regional, local) y para los procesos de decisión a la hora de hacer política (relación, negociación y formación de consensos). La coordinación aparece como necesaria, entre los distintos niveles de gobierno y entre las distintas políticas con impacto sobre el territorio.
También se entiende como la emergencia y puesta en práctica de innovadoras formas compartidas de planificación y gestión de las dinámicas territoriales, respaldadas por multiplicidad de actores que comparten objetivos y conocen y asumen su papel en su consecución. Se trata de acordar una visión compartida para el futuro del territorio entre todos los niveles y actores concernidos. De esta forma, la gobernanza territorial se interpreta como un elemento cada vez más significativo para lograr objetivos políticos en los territorios. Aceptar esta premisa conduce a querer profundizar más en las relaciones existentes entre la planificación del desarrollo territorial y los principios de una nueva gobernanza territorial.
5.2 Marco teórico
Entendiendo que el territorio es una construcción social, y el ordenamiento territorial debe organizar las actividades humanas sobre el territorio, fruto de un proceso de legitimación social, debe atender a criterios técnicos transdisciplinares y, considerar la realidad actual de República Dominicana: crecimiento desordenado de las ciudades, migraciones masivas de los pueblos rurales hacia centros urbanos y vulnerables, brechas de inequidad territorial, falta de planificación de nuestros territorios, escasa articulación institucional, y ausencia de modelos territoriales con una visión de futuro construida por su población.
La planificación urbana debe responder a los criterios de pertenencia, habitabilidad, corresponsabilidad, participación, equidad, gobernabilidad, sostenibilidad entre otros, con la finalidad de mejorar y mantener la calidad de vida de la población, fomentando la integración social en el territorio, procurando el buen uso y ocupación del suelo y el aprovechamiento de los Recursos naturales y la Adaptación al Cambio Climático.
Así el “Ordenamiento Territorial es identificado como un instrumento político en grado de impulsar las inversiones públicas, promover las privadas y apoyar las sociales destinadas a mejorar las ciudades y otros asentamientos humanos, para permitir que la población de ciertas zonas (rural) tenga acceso a servicios básicos, vivienda y empleo y que la población de otras zonas (urbana) puedan lograr el mejoramiento de la calidad de vida, equidad y productividad de la ciudad. Será prioritario prestar consideración al medio ambiente en los asentamientos y alrededores, para resolver los problemas actuales y prevenir los que surjan en el futuro (Montes Lira, 2001).
Con esta definición (DGODT, 2016) y en virtud de la Ley de ordenamiento territorial, uso de suelo y asentamientos humano vigente, los instrumentos de ordenamiento también deberán considerar, entre otros:
Los instrumentos de ordenamiento deben articular una visión integral y sistémica del territorio, entendida como el desarrollo integral de las personas en equilibrio con los recursos, con una perspectiva multidisciplinaria y multiescalar que identifique motores estratégicos sin perder las relaciones de identidad y responsabilidad compartida, e integre de forma explícita lo urbano y lo rural como un continuo vinculado a programas de acción.
La gobernanza de ese territorio exige integración intersectorial multinivel desde lo local hacia lo nacional y viceversa, con una institucionalidad articulada capaz de generar cambios positivos sobre la división político-administrativa vigente, el marco de vivienda y el de medio ambiente; sobre esa base se despliegan mecanismos permanentes de participación ciudadana para la discusión y concertación en todos los niveles, y se fortalece el tejido social y la capacidad de acción colectiva del territorio.
El sistema debe apoyarse en instrumentos confiables y transparentes con mecanismos de seguimiento y revisión en el tiempo, una clasificación del suelo que revalorice las cualidades territoriales y regule el mercado, sistemas de información integrados alimentados por ONE, IGN, SINI, CATASTROMUNICIPIOS y la información tributaria, instrumentos de financiación consolidados para alcanzar las metas de la Ley, e innovación y tecnología ancladas en academia, centros de investigación e institutos especializados.
Finalmente, el ordenamiento debe garantizar calidad de vida a través de la inclusión social y espacial mediante la activación de los recursos endógenos, la articulación sistemática de variables ambientales con económicas y sociales, modelos de desarrollo rural que preserven la seguridad alimentaria, el conocimiento del territorio por la propia población como fundamento de identidad y pertenencia, el fomento de la cooperación y la creatividad como aprendizaje continuo, y la producción de vivienda digna y adecuada.
5.2.1 Principios rectores deseables
La Ley reconoce además un conjunto de principios que orientan la organización del territorio dominicano. En el plano de la organización territorial, la autonomía de las entidades territoriales, la integración entre distintos territorios para el desarrollo comunitario y la prestación de servicios, la regionalización como marco de relaciones geográficas, económicas y culturales, y la asociatividad que propicia alianzas para producir economías de escala. En el plano de la equidad y la diversidad, la solidaridad y equidad entre territorios de distinta capacidad fiscal, el reconocimiento de la diversidad geográfica, institucional, económica, social, étnica y cultural como fundamento de la unidad nacional, la equidad social como búsqueda activa de instrumentos para superar los desequilibrios regionales, y la multietnicidad que garantiza el derecho de los pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes a planificar sus territorios. Y en el plano de la gestión y la visión, la gradualidad y flexibilidad para ajustar las formas de división territorial a la diversidad del país, la prospectiva orientada por una visión compartida de país a largo plazo, la paz y convivencia como condición del territorio, la responsabilidad y transparencia en la gobernanza con planificación participativa, y la economía y buen gobierno que garanticen sostenibilidad fiscal y profesionalización administrativa.
5.2.2 Evolución de la planificación urbana en República Dominicana
La planificación urbana en la República Dominicana ha atravesado diversas etapas a lo largo de su historia, reflejando los cambios políticos, sociales y económicos del país. Durante la etapa precolombina y colonial, hasta finales del siglo XIX, la planificación urbana estuvo marcada por la influencia de las culturas indígenas y el modelo urbano español, con ciudades organizadas alrededor de plazas centrales, iglesias y edificios gubernamentales. La planificación no era sistemática y se basaba en la costumbre y la tradición.
La independencia del país en 1844 inicio a una etapa de transición en la planificación urbana, con un proceso de modernización inspirado en modelos europeos y estadounidenses. Se implementaron planes urbanos para algunas ciudades, como Santo Domingo y Puerto Plata. A partir de la década de 1960, la planificación urbana entró en una etapa moderna, influenciada por las teorías y prácticas del urbanismo moderno. Se elaboraron planes urbanos para las principales ciudades, con énfasis en la zonificación, la infraestructura y la vivienda, incorporando elementos de planificación regional y ambiental.
En las últimas décadas, el ordenamiento territorial en República Dominicana ha experimentado una evolución significativa. Diversos estudios y propuestas han abordado aspectos como la zonificación, los suelos, las cuencas hidrográficas, los recursos forestales e hídricos, y los lineamientos para el desarrollo turístico y minero. Un hito relevante fue la creación de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales en el año 2000, junto con la promulgación de la Ley Nacional de Medio Ambiente (Ley 64-00), que destaca el interés nacional en el diseño y ejecución de un Plan de Ordenamiento Territorial que incorpore variables ambientales.
La creación de la Secretaría de Estado de Economía, Planificación y Desarrollo (SEEPyD) en 2006 marcó un avance significativo al integrar el ordenamiento ambiental en la agenda de planificación económica del país. A nivel regional y local, se han desarrollado experiencias pioneras de ordenamiento territorial, como el Plan de Ordenamiento Territorial de la Cuenca Alta del Río Yaque del Norte en Jarabacoa y el Plan de Ordenamiento de los Recursos Naturales de la provincia de Pedernales (Berti & Ferrufino, 2009).
El caso dominicano presenta tres experiencias aleccionadoras que podrían orientar otros procesos en la región: el Sistema de Planificación e Inversión Pública, que promueve la participación activa de actores políticos de todas las escalas territoriales; el “momentum político” generado por la Cumbre de las Fuerzas Vivas en 2009, donde diversos actores sociales se pronunciaron a favor de avanzar en la construcción de marcos políticos, legales e instrumentales del ordenamiento territorial; y la vinculación reconocida entre ordenamiento territorial y desarrollo económico.
Actualmente, el país enfrenta desafíos como el crecimiento urbano descontrolado, la falta de vivienda adecuada, la congestión vehicular y la contaminación ambiental. La planificación urbana debe abordar estos retos de manera integral y sostenible, considerando las necesidades de las comunidades y el cuidado del medio ambiente. Para el futuro, se requiere un enfoque en la construcción de ciudades más inclusivas, resilientes y sostenibles, con una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones sobre el desarrollo urbano, y una integración de la planificación urbana con las políticas públicas en sectores como el transporte, la vivienda y el medio ambiente.
5.2.3 Instrumentos de planificación urbana según la Ley 368-22
La Ley No. 368-22 de Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos (Congreso Nacional República Dominicana, 2022), promulgada en diciembre de 2022, establece un marco legal integral para la planificación urbana en la República Dominicana. Esta ley define diversos instrumentos de planificación que son esenciales para ordenar el territorio y promover un desarrollo urbano sostenible.
| Factor | Descripción | Debilidades y desafíos | Consecuencias e impactos |
|---|---|---|---|
| Marco legal e institucional | La existencia de un marco legal e institucional sólido y coherente es fundamental para una planificación urbana efectiva. Define competencias, establece mecanismos de participación y garantiza la transparencia. | Leyes y normativas urbanas obsoletas o poco claras; falta de coordinación entre niveles de gobierno; ausencia de mecanismos efectivos de participación ciudadana. | Implementación deficiente de planes urbanos; falta de transparencia y rendición de cuentas; limitada participación de la comunidad en decisiones. |
| Estabilidad política | La estabilidad política es clave para la implementación exitosa de planes urbanos a largo plazo. Un ambiente político estable facilita la planificación y gestión de recursos públicos. | Cambios frecuentes de gobierno a nivel local; inestabilidad política nacional; falta de consenso político. | Dificultad para implementar planes urbanos a largo plazo; incertidumbre en la inversión privada; fragmentación en la gestión urbana. |
| Participación ciudadana | Es esencial para garantizar que los planes y proyectos respondan a las necesidades y prioridades de las comunidades. Contribuye a la identificación de problemas y definición de soluciones. | Escasa participación ciudadana; falta de mecanismos adecuados de consulta y diálogo; exclusión de grupos minoritarios. | Planes urbanos que no responden a necesidades reales; descontento social; falta de apropiación ciudadana de los planes. |
| Gobernanza urbana | Requiere coordinación entre diferentes niveles de gobierno, sector privado y sociedad civil. Permite mejor gestión de recursos, transparencia y rendición de cuentas. | Falta de coordinación entre entidades gubernamentales; limitada capacidad de gestión de recursos; ausencia de transparencia. | Ineficiencia en implementación de proyectos urbanos; corrupción; falta de confianza en instituciones públicas. |
| Recursos financieros | Suficientes recursos financieros son esenciales para la implementación de proyectos urbanos. Pueden provenir de presupuestos públicos, inversión privada y cooperación internacional. | Asignación insuficiente de recursos públicos; dependencia de financiamiento externo; limitada capacidad de recaudar ingresos propios. | Dificultad para implementar planes ambiciosos; falta de infraestructura y servicios básicos; deterioro urbano. |
Los principales instrumentos de planificación urbana en la República Dominicana se organizan en una estructura jerárquica para garantizar la coherencia y coordinación en el ordenamiento territorial a diferentes escalas. El Plan Nacional de Ordenamiento Territorial (PNOT) se encuentra en la cúspide de esta jerarquía, estableciendo las directrices generales para todo el país. A partir del PNOT, se desarrollan los Planes Regionales de Ordenamiento Territorial (PROT) y los Planes Especiales de impacto supramunicipal (PEOT), que abordan características y necesidades específicas de cada región o área singular.
Los Planes Municipales de Ordenamiento Territorial (PMOT) son el instrumento principal a nivel local, derivados de los PROT. Estos planes detallan el uso del suelo, la infraestructura y los equipamientos urbanos. A su vez, los PMOT dan origen a los Planes Parciales de Ordenamiento Territorial (PPOT) y los Planes de Desarrollo Urbano (PDU), que se enfocan en áreas específicas o problemáticas particulares dentro de un municipio.
El sistema de Licencias y Permisos Urbanísticos está directamente vinculado a los PMOT, asegurando el cumplimiento de las normas urbanísticas y promoviendo un desarrollo urbano ordenado. Por último, el Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT) actúa como un elemento transversal que proporciona información actualizada y accesible para la toma de decisiones en materia de planificación urbana, apoyando a todos los instrumentos en sus diferentes niveles.
Esta estructura jerárquica y articulada de instrumentos permite abordar la planificación urbana de manera integral, desde las directrices nacionales hasta las intervenciones específicas a nivel local, garantizando así un desarrollo territorial sostenible y coherente en todo el país.
| Línea programática | Programas | Objetivo |
|---|---|---|
| 1. Promover el desarrollo del conocimiento y evaluación del riesgo y su socialización | 1.1. Sistema Integrado Nacional de Información (SINI). 1.2. Evaluación del riesgo y socialización. | Generar e integrar información de calidad de ámbito nacional, provincial, municipal y urbano sobre GIRD para la correcta toma de decisiones. Evaluar el nivel de riesgo y exposición a fenómenos naturales y antropogénicos en asentamientos humanos e infraestructura vital, antes y después de un desastre. |
| 2. Fortalecer la reducción y la previsión de los factores de riesgo | 2.1. Previsión de riesgo. 2.2. Reducción del riesgo. 2.3. Reconstrucción y recuperación. | Incorporar la previsión de riesgos en los planes de desarrollo; incorporar los criterios de reducción del riesgo en infraestructura construida; incorporar los criterios de reconstrucción y recuperación segura en los procesos post-desastres. |
| 3. Mejoramiento de las prácticas y los mecanismos para la alerta y respuesta | 3.1. Manejo de emergencias y desastres. | Fortalecer las capacidades de monitoreo de los fenómenos peligrosos y los mecanismos para la alerta y respuesta. |
| 4. Formación de recursos humanos, educación y capacitación | 4.1. Formación de recursos humanos. 4.2. Educación y capacitación. | Desarrollar un proceso de formación de alto nivel de especialización en Gestión Integral del Riesgo. Desarrollar un proceso de educación y capacitación en GIRD en la sociedad dominicana. |
| 5. Fortalecimiento de las capacidades interinstitucionales en gestión de riesgos | 5.1. Capacidades institucionales. 5.2. Instancias de coordinación del Sistema Nacional de PMR. | Fortalecer las capacidades institucionales del Sistema Nacional de PMR y las instancias de coordinación interinstitucional. |
5.2.4 Marco legal de la planificación urbana en República Dominicana
El marco legal de la planificación urbana en la República Dominicana parte desde la Constitución y se articula con la División Político-Administrativa del país. La Constitución otorga al Congreso Nacional la atribución de crear, modificar o suprimir unidades territoriales, previo estudio que demuestre su conveniencia. El ordenamiento territorial es un proceso político y técnico-administrativo que involucra la toma de decisiones concertadas de diversos actores para la ocupación ordenada y el uso sostenible del territorio, considerando aspectos como la distribución espacial de la población, la eficiencia tecnológica y la funcionalidad de las ciudades.
La Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 (ley 1-12) responde al mandato constitucional y legal, articulándose en cuatro ejes estratégicos que abarcan el Estado Social Democrático de Derecho, la igualdad de derechos y oportunidades, la economía sostenible y la producción y consumo ambientalmente sostenible. Dentro del segundo eje, se destacan objetivos y líneas de acción relacionados con la cohesión territorial y la vivienda digna en entornos saludables, incluyendo el fortalecimiento de las capacidades de planificación, el diseño e implementación de un Plan Nacional de Ordenamiento Territorial, la reducción de la disparidad urbano-rural e interregional, la reubicación de asentamientos en condiciones de riesgo, el desarrollo de proyectos de viviendas seguras y amigables con el medio ambiente, y el acceso universal a servicios básicos.
| Instrumento o componente | Descripción breve | Estado en Haina (octubre 2024) |
|---|---|---|
| CM-PMR | Comité Municipal de coordinación GRD. | Operativo; requiere consolidación documental (actas, POA, protocolos). |
| Plan Municipal de Emergencias y Contingencias | Plan exigido por el PNE para cada municipio. | No se identificó versión pública vigente; pendiente elaboración o actualización. |
| EDAN | Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades. | Equipo definido en simulación; falta formalización y capacitación continua. |
| Alerta temprana | Alertas COE/ONAMET y aplicación Alerta COE. | Operativa; requiere protocolos locales de retransmisión y cobertura barrial. |
| Cartografía de riesgo | Mapas de cañadas, ciclones, inundación y TDAV. | Disponible en el diagnóstico; integrar a repositorio municipal y rutinas de actualización. |
| Reporta Haina (niveles 1-2) | Captura ciudadana y tablero de incidentes. | Piloto operativo; requiere ordenanza y manual de uso. |
| TDAV | Tejidos Degradados de Alta Vulnerabilidad. | Piloto operativo; pendiente validación en campo y flujos EDAN/CM-PMR. |
| Bluespots / Inundación | Visor de exposición pluvial. | Piloto operativo; consolidar criterios y actualización. |
| Observatorio y PMAR | Observatorio urbano y Plan de Adaptación y Resiliencia. | Propuesta normativa; pendiente aprobación municipal. |
5.2.5 Instrumentos digitales de planificación urbana en República Dominicana
La digitalización de la planificación urbana en la República Dominicana se evidencia a través de un conjunto de instrumentos ya operativos que ofrecen mejoras tangibles en la eficiencia y el acceso a la información. El avance más significativo es la Ventanilla Única de la Construcción (VUC), una plataforma transaccional plenamente funcional que centraliza la gestión de permisos y ha demostrado reducir los tiempos de emisión en más de un 20% (MIVED, 2024) .Paralelamente, existe un ecosistema de geoportales institucionales que, aunque fragmentados, proveen datos sectoriales cruciales. Entre ellos destacan el del Ministerio de Obras Públicas (MOPC) sobre infraestructura, el Sistema de Información Geográfica (SIGEO RD) del Ministerio de Medio Ambiente con datos sobre regulaciones ambientales, y el de la Dirección General de Catastro Nacional (DGCN) con información catastral . A nivel municipal, la adopción es desigual; mientras algunas alcaldías como la de Santo Domingo Este avanzan en su modernización con apoyo internacional (ASDE, 2025) otras mantienen procesos menos digitalizados.
El componente estratégico de esta transformación es el Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT), un proyecto de integración de datos a largo plazo coordinado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD). Su objetivo es funcionar como un “sistema de sistemas” que articule la información geoespacial actualmente dispersa en silos institucionales para facilitar una toma de decisiones coherente. Aunque el SNIT se encuentra en una fase incipiente de implementación, un avance procesal clave ha sido la reciente aprobación de su reglamento de aplicación, que establece una hoja de ruta para su desarrollo ) (Presidencia de la República Dominicana, 2025) Por tanto, el ecosistema digital dominicano se encuentra en una fase de transición, donde el principal desafío no es tecnológico, sino de gobernanza: lograr la interoperabilidad de los datos y superar la fragmentación institucional para consolidar un marco de planificación verdaderamente integrado.
| Instrumento | Institución líder | Función principal | Estado operativo |
|---|---|---|---|
| Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT) | MEPyD | Integración centralizada de datos geoespaciales. | En desarrollo |
| Ventanilla Única de la Construcción (VUC) | MIVHED | Procesamiento digital de permisos de construcción. | Plenamente operacional |
| Geoportal IDERD | Instituto Geográfico Nacional | Directorio de datos geoespaciales nacionales. | Operacional |
| Geoportales Sectoriales (MOPC, Medio Ambiente, DGCN) | Varios ministerios | Visualización de datos de infraestructura, ambientales y catastrales. | Operacional |
5.2.6 Ley 147-02 sobre gestión de riesgos
La Ley No. 147-02 sobre Gestión de Riesgos (2002) establece el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Respuesta ante Desastres (SN-PMR), cuya articulación institucional, instrumentos de planificación y marco operativo se analizan en detalle en el Sección 6.1.7 de este libro. Desde la perspectiva de la planificación urbana, el mandato más relevante de esta ley es la obligación de incorporar criterios de gestión de riesgos en los planes de ordenamiento territorial y de desarrollo económico y social, así como la identificación y tratamiento de asentamientos humanos localizados en zonas de riesgo.
5.2.7 Competencias de los municipios y Alcaldías
De acuerdo con el artículo 4 de la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios, las Alcaldías tendrán como ámbito de actuación las competencias propias, y, además, las coordinadas y delegadas con los demás entes que conformen la administración pública, que le defina la Constitución, su ley, las legislaciones sectoriales y las que rijan las relaciones interadministrativas. Se considera que las competencias de las Alcaldías recaerán sobre todos los ámbitos de la administración pública, exceptuando aquellas que la Constitución reserve para la administración central.
Las competencias propias o exclusivas de la Alcaldía cubren varios frentes. En materia de tránsito y espacio público, ordena la circulación de vehículos y personas en vías urbanas y rurales en coordinación con el INTRANT, y regula el uso del espacio público más allá de parques, áreas deportivas, jardines o zonas verdes. En ordenamiento territorial, asume el planeamiento urbano, la gestión del suelo y la disciplina urbanística. En higiene y salubridad, normativiza y gestiona la protección sanitaria para garantizar el saneamiento ambiental.
En infraestructura urbana, construye equipamientos, pavimenta vías urbanas, conserva aceras, contenes y caminos vecinales en coordinación con el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones. En patrimonio, preserva los bienes históricos y culturales del municipio. En mataderos y mercados, construye y gestiona mataderos, mercados y ferias. En alumbrado y residuos, instala y mantiene el alumbrado público y gestiona los servicios de limpieza, ornato, recolección, tratamiento y disposición final de residuos sólidos. Finalmente, en proyectos urbanos, diseña y planifica intervenciones de carácter o escala urbana.
Competencias compartidas. Las competencias compartidas se concentran en dos ámbitos. En servicios sociales, la Alcaldía coordina la prestación y financiación dirigida a grupos socialmente vulnerables y la lucha contra la pobreza. En agua y recursos naturales, coordina la provisión de agua potable, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales, así como la preservación de los recursos naturales y agrarios en articulación con los prestadores de servicios y las entidades reguladoras nacionales.
Con el fin de garantizar un desarrollo armónico de los asentamientos urbanos y la preservación de los recursos naturales, las alcaldías disponen de unidades medio ambientales municipales. Estas unidades elaboran las normativas ambientales del municipio sobre la base de la Ley General de Medio Ambiente y desarrollan programas de educación ambiental para el manejo y tratamiento de residuos sólidos domésticos, comerciales, hospitalarios e industriales.
Las unidades también emiten la opinión técnica sobre proyectos sometidos a la Alcaldía que requieren estudios de impacto ambiental, formulan recomendaciones normativas a los organismos municipales para asegurar el cumplimiento del marco ambiental nacional y gestionan los programas de aprovechamiento y uso de los espacios públicos de dominio municipal, tales como parques, plazoletas y áreas verdes.
Aspectos no contemplados. Pese a la Ley 368-22 y su Reglamento (Decreto 396-25), persisten vacíos que requieren desarrollo normativo y operativo. En materia de gestión del suelo se precisa reglamentación y arreglos fiscales para captura de plusvalías, contribución por mejoras, bancos de suelo y zonificación inclusiva que habiliten vivienda asequible y renovación urbana, así como el fortalecimiento de las finanzas municipales necesarias para ejecutar los planes (Banco Mundial, 2022).
En interoperabilidad y datos abiertos, el despliegue del SNIT exige un alineamiento técnico (metadatos, licencias de uso, ciclos de actualización) con la IDERD y los geoportales sectoriales bajo protocolos unificados, especialmente para la operación cotidiana municipal. En clima y gestión de riesgos, la Ley 147-02 establece principios pero faltan criterios homogéneos para incorporar análisis de riesgo, umbrales e incentivos urbanísticos en PMOT, PPOT y licencias, en línea con los marcos regionales de la Nueva Agenda Urbana (CEPAL, 2022).
El régimen sancionatorio requiere mecanismos de control y sanciones aplicables a usos y edificaciones y una coordinación sostenida entre MOPC, MIMARENA, MIVHED y ayuntamientos; la Ley 176-07 reconoce competencias locales, pero la capacidad técnica y financiera sigue siendo un cuello de botella (Banco Mundial, 2022). Por último, en participación vinculante, la Ley 368-22 reconoce el principio pero falta estandarizar mecanismos digitales (plataformas deliberativas, trazabilidad de aportes y consulta cartográfica) con efectos vinculantes en PMOT y PPOT (Presidencia de la República Dominicana, 2025).
5.2.8 Análisis funcional de la planificación urbana en Bajos de Haina
El patrón de urbanización dominicano combina alta velocidad de crecimiento con déficits estructurales en servicios e infraestructura y una capacidad municipal desigual. Los desafíos más persistentes son la expansión informal del suelo urbano, el déficit de vivienda cualitativo y cuantitativo, la congestión y las externalidades ambientales en áreas industriales y portuarias, y la gobernanza multinivel con recursos limitados (Banco Mundial, 2022). En Bajos de Haina, estos problemas se acentúan por la exposición a amenazas hidrometeorológicas y antrópicas y por la fragmentación del suelo urbano evidenciada en este documento.
Actores involucrados. La arquitectura institucional descansa en un esquema multinivel. El Poder Ejecutivo, a través del MEPyD, actúa como órgano rector del Sistema Nacional de Planificación e Inversión Pública y del Ordenamiento Territorial. Los gobiernos locales asumen la responsabilidad del planeamiento y el control urbanístico mediante las Oficinas de Planeamiento Urbano (artículo 126 de la Ley 176-07). Las entidades sectoriales, entre ellas MOPC, MIMARENA y MIVHED, ejercen potestades regulatorias específicas sobre sus respectivos ámbitos. En Haina este entramado se aterriza a través de la OPU, el Concejo de Regidores y los instrumentos en elaboración (PMOT y PPOT), conforme al marco que definen la Ley 368-22 y su Reglamento (Decreto 396-25), junto con la Ley 176-07 y la Ley 496-06.
Instrumentos de planificación. Los instrumentos de planificación urbana en Bajos de Haina se encuentran enmarcados en el contexto legal y normativo nacional y regional. A continuación, se presenta un análisis de los principales instrumentos que marca la legislación
El Plan Estratégico 2023-2027 del Distrito Industrial Haina Nigua (DIHN) marca una ruta de acciones y productos orientada a posicionar al DIHN como referente regional, proveyendo un ecosistema de apoyo y servicios de valor agregado que facilita a las empresas alcanzar mayores niveles de crecimiento, productividad, expansión internacional e ingresos, y contribuye al desarrollo sostenible del país (AIEHAINA et al., 2023). El Plan Municipal de Desarrollo (PMD) es el instrumento de planificación urbana de mayor jerarquía en el municipio, que define los objetivos, estrategias y acciones del desarrollo urbano a largo plazo; en Bajos de Haina se encuentra en proceso de formulación (MEPyD, 2022). El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) define el uso del suelo y la zonificación del municipio, fijando las áreas aptas para vivienda, comercio, industria y servicios; el de Bajos de Haina también se encuentra en elaboración. La normativa de construcción regula las condiciones técnicas y de seguridad de las edificaciones y en Bajos de Haina se apoya en las normas nacionales y regionales. Las licencias urbanísticas, por su parte, son los permisos municipales que autorizan la construcción, modificación o demolición de edificaciones; en el municipio, el proceso actual es complejo y burocrático, lo que dificulta la inversión en el sector inmobiliario.
Carencias y desafíos. Bajos de Haina carece de los instrumentos básicos de planificación urbana que ordenarían las decisiones sobre uso de suelo, obra pública y gestión de riesgo. Los instrumentos que existen a escala nacional no siempre encuentran traducción operativa local, y cuando lo hacen, funcionan de forma desarticulada entre sí, generando contradicciones que el Ayuntamiento debe resolver caso a caso. La capacidad técnica municipal para sostener estos procesos es limitada: la rotación de personal, la escasa especialización en planificación territorial y la dependencia de asistencia externa reducen la continuidad institucional necesaria para implementar políticas de largo plazo. La participación ciudadana en los ciclos formales ha sido marginal, porque los mecanismos de consulta no están institucionalizados a escala municipal y las comunidades quedan fuera de decisiones que las afectan directamente. A esto se suma una restricción presupuestaria estructural cuyo financiamiento depende en gran medida de transferencias del gobierno central y de proyectos con financiamiento externo.
| # | Carencia / Desafío | Dimensión |
|---|---|---|
| 1 | Inexistencia de instrumentos locales de planificación urbana | Normativa |
| 2 | Desarticulación entre instrumentos a distintas escalas | Normativa |
| 3 | Participación ciudadana marginal en los ciclos formales | Gobernanza |
| 4 | Restricción presupuestaria estructural del Ayuntamiento | Financiera |
| 5 | Debilidad institucional y baja continuidad técnica | Institucional |
5.3 Análisis situacional de la planificación urbana
Para ponderar la viabilidad real de los instrumentos en Haina, se evalúan cinco ámbitos interdependientes: político-institucional, tecnológico, socioeconómico-demográfico, sociocultural y ambiental. La hipótesis operativa es que la calidad del planeamiento depende tanto de la capacidad municipal y la interoperabilidad de datos como de la coordinación con MEPyD y sectores; y que, sin un circuito de participación ciudadana y finanzas locales robustas, los planes pierden ejecutoriedad. Esta lectura se alinea con diagnósticos nacionales recientes.
5.3.1 Factores políticos
| Función municipal | Responsable | Descripción y comentario |
|---|---|---|
| Evaluación de riesgos | CMPMR, Ayuntamiento y Defensa Civil | El sistema municipal de GRD adolece de capacidades para realizar evaluaciones técnicamente sólidas sobre los riesgos físicos y antrópicos. En el aspecto de los riesgos físicos se actúa de forma reactiva ante los eventos ya ocurridos. Las autoridades locales no cuentan, en el aspecto de riesgos antrópicos, con el catálogo de sustancias y procedimientos industriales que allí se realizan. |
| Planificación de la GRD | CMPMR, Ayuntamiento y Defensa Civil | Es obligación del CMPMR desarrollar y actualizar planes de prevención, mitigación y respuesta ante desastres adaptados a las condiciones locales. El Plan de Gestión de Riesgo actual fue desarrollado en el marco de un proyecto del PNUD en 2016. Existe un Plan de Emergencia ante amenazas múltiples y uno específico frente a inundaciones, elaborado por la Defensa Civil y el Ayuntamiento al inicio de la temporada ciclónica. Las instituciones del CMPMR tienen protocolos de actuación, incluyendo hospitales y escuelas, y existe un sistema de refugios. No se obtiene evidencia de que estos planes se sigan de forma adecuada. |
| Mitigación | CMPMR, Ayuntamiento y Defensa Civil, con apoyo del gobierno central | La mitigación de riesgos implica tres pasos: identificar los peligros, evaluar los riesgos y desarrollar estrategias de mitigación. El Ayuntamiento ha ejecutado la canalización de Cañada Libertad Los Reyes, la reconstrucción del badén de la carretera Sánchez a la altura del barrio INVI para mejorar el eje drenante, la intervención del badén de la carretera Sánchez a la altura del KM 17 y la reconstrucción del badén en la avenida Ingenio Río Haina a la altura del Barrio Chino, entre otras acciones. |
| Preparación | CMPMR, Ayuntamiento y Defensa Civil | La UNDRR define la preparación como el conocimiento y las capacidades desarrolladas por gobiernos, organizaciones de respuesta, comunidades y personas para anticipar, responder y recuperarse de los impactos de eventos peligrosos. Sus actividades básicas comprenden sistemas de alerta temprana, capacitación y simulacros, educación y sensibilización pública, infraestructura de respuesta, redes de comunicación y coordinación (a nivel municipal, un Centro de Mando). El levantamiento de información muestra escasas evidencias de que el sistema local implemente de forma sistemática estas actividades. |
| Respuesta | CMPMR, Ayuntamiento y Defensa Civil | La OCHA define la respuesta como las acciones inmediatas y de corto plazo realizadas tras la ocurrencia de un desastre para salvar vidas, aliviar el sufrimiento, garantizar la seguridad de las personas y limitar los daños materiales y ambientales, incluyendo servicios de emergencia, restablecimiento de infraestructura crítica y coordinación de los esfuerzos de socorro. Las dotaciones y herramientas de los cuerpos de respuesta son limitadas; se aprecian dilaciones en el diagnóstico de necesidades y reporte de daños; y ausencia de un mecanismo sistematizado de evaluación colectiva de la respuesta y recuperación. |
| Recuperación | CMPMR, Ayuntamiento y Defensa Civil, con apoyo del gobierno central y empresas locales | El estudio de Fernández de Prada identificó ausencia de un mecanismo estandarizado de evaluación colectiva de la respuesta y reconstrucción; capacidad financiera y técnica limitada de las autoridades locales para diseñar y ejecutar medidas efectivas de mitigación; y persistencia de dinámicas de pobreza, desigualdad y exclusión social vinculadas a prácticas sociales de riesgo que podrían volver fútiles los esfuerzos por aumentar la resiliencia. |
| Educación y capacitación | CMPMR, Ayuntamiento y Defensa Civil | No se obtienen evidencias de un plan coordinado de educación en GRD que involucre a los estudiantes y a la comunidad en general. La vulnerabilidad educativa de la población puede comprometer los resultados de sensibilización. La brecha digital podría dificultar la igualdad de acceso a las herramientas digitales de levantamiento comunitario de información. |
| Comunicación | CMPMR, Ayuntamiento y Defensa Civil | Se observa ausencia de un foro local multi-actor para la construcción colectiva de estrategias para aumentar la resiliencia en el municipio. Tampoco se observan esfuerzos por establecer estrategias eficientes para integrar los medios de comunicación locales en una política integrada de comunicación del riesgo. |
5.3.2 Factores tecnológicos
El municipio presenta una brecha tecnológica significativa: muchos trámites y controles se realizan con procedimientos manuales y ofimática básica. No obstante, existen oportunidades inmediatas para cerrarla:
Catálogo y datos geoespaciales: La integración a IDERD y la adopción de su geoportal y estándares, con apoyo técnico del IGN, permitiría gestionar capas locales de usos de suelo, riesgos, catastro y licencias con metadatos y versionado.
Tramitación urbanística: La VUC ya opera a escala nacional y ha probado mejoras de eficiencia; coordinar su uso municipal y el consumo de datos desde el SNIT y la IDERD aceleraría la disciplina urbanística y la trazabilidad de permisos.
El déficit no es tecnológico, sino de gobernanza de datos (roles, estándares, rutinas) y capacidades municipales para sostener plataformas y flujos de información, en línea con los hallazgos nacionales (Banco Mundial, 2022).
5.3.3 Factores socioeconómicos y ambientales
Bajos de Haina combina un perfil económico de alta intensidad industrial con condiciones socioterritoriales de vulnerabilidad acumulada. El Distrito Industrial alberga más de 200 unidades productivas y 1,291 empresas registradas que exportan a más de 40 países (AIEHAINA, 2024); sin embargo, la riqueza generada no se ha traducido en condiciones urbanas equitativas para la población residente. Los barrios colindantes con las zonas industriales concentran grupos de bajos ingresos con acceso limitado a servicios básicos, vivienda adecuada e infraestructura de calidad, con un Índice de Calidad Urbana (ICU) promedio de 1.4 sobre 3 en las 16 manzanas piloto analizadas (Proyecto FONDOCYT, 2025).
La dimensión ambiental agrava esta situación: el municipio acumula décadas de contaminación industrial con efectos directos en la habitabilidad, incluyendo emisiones atmosféricas, intrusión salina en acuíferos costeros y gestión deficiente de residuos sólidos. A esto se añaden 38 bluespots críticos de inundación que coinciden en buena medida con las zonas de mayor densidad habitacional informal, lo que sitúa a Bajos de Haina entre los municipios con mayor exposición a multi-peligros del territorio nacional (VI Plan de Acción DIPECHO para El Caribe, 2009).
Los indicadores sociodemográficos específicos, incluyendo estructura poblacional, tasas de acceso a servicios básicos y distribución territorial de la vulnerabilidad, se desarrollan en el capítulo de diagnóstico territorial a partir del Censo Nacional de Población y Vivienda 2022 (ONE, 2022) y del levantamiento de campo con encuesta domiciliaria (Survey123, n=155).
5.3.4 Instrumentos asociados a la planificación urbana en Bajos de Haina
Zonificación. La zonificación es un instrumento de planificación urbana que divide el territorio en diferentes zonas, estableciendo para cada una de ellas los usos del suelo permitidos, restringidos o prohibidos. Su objetivo es ordenar el crecimiento urbano, proteger el medio ambiente y promover el desarrollo equilibrado de la ciudad.
Los elementos básicos de la zonificación en Bajos de Haina incluyen la clasificación del suelo urbano en categorías de uso (residencial, comercial, industrial, de servicios públicos, de equipamientos y espacios verdes), la definición de normas y parámetros urbanísticos aplicables a cada zona (densidad, altura máxima, superficie mínima de los lotes y retiros de las construcciones) y el establecimiento de la compatibilidad de usos que evite la convivencia de actividades conflictivas en zonas adyacentes.
Regulación del uso del suelo. La regulación del uso del suelo es un conjunto de normas y procedimientos que complementan la zonificación, estableciendo los requisitos específicos para el desarrollo de cada tipo de uso del suelo. Su objetivo es garantizar que las construcciones y actividades se realicen de acuerdo con lo establecido en la planificación urbana.
Los elementos de la regulación del uso del suelo en Bajos de Haina pueden incluir los permisos de construcción, que establecen los requisitos para obtener autorización (planos, estudios técnicos y cumplimiento de normas urbanísticas); las licencias de funcionamiento, que regulan los requisitos aplicables a cada tipo de actividad comercial, industrial o de servicios; el control de la edificación, con mecanismos para verificar el cumplimiento de las normas durante la obra; y las inspecciones y sanciones, que definen los procedimientos para detectar y penalizar incumplimientos.
Aplicación operativa. Para una aplicación efectiva de la zonificación y la regulación del uso del suelo en Bajos de Haina es fundamental contar con un marco legal sólido que respalde ambos instrumentos y establezca mecanismos claros de aplicación y sanción; con instituciones competentes dotadas de la capacidad técnica y los recursos necesarios para elaborar, implementar y hacer cumplir las normas; y con mecanismos de participación ciudadana que permitan a la comunidad intervenir en la definición y actualización de la zonificación, de modo que esta responda a las necesidades y realidades de la localidad.
5.3.5 Planes de desarrollo urbano
Los planes de desarrollo municipal (PDM) son instrumentos de planificación estratégica que establecen los objetivos, políticas y estrategias para el desarrollo socioeconómico y territorial de una ciudad a largo plazo. En el caso de Bajos de Haina, la elaboración e implementación de un PDM efectivo es fundamental para abordar los desafíos y oportunidades que enfrenta la localidad.
Características del PDM. Un PDM efectivo para Bajos de Haina debería articular seis componentes. La visión de futuro define una imagen clara y compartida sobre la ciudad deseada, considerando las necesidades y aspiraciones de la comunidad. El diagnóstico situacional analiza de manera exhaustiva la situación actual en términos de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas. Los objetivos estratégicos fijan metas específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con plazos definidos para el desarrollo de la ciudad. Las políticas y estrategias concretan los caminos para alcanzar esos objetivos en ámbitos como la economía, el medio ambiente, la infraestructura, la vivienda, la movilidad urbana, la seguridad y la inclusión social. La participación ciudadana asegura la implicación de la comunidad en la elaboración e implementación del plan, de modo que este responda a las necesidades reales de la población. Finalmente, la evaluación y seguimiento incorpora mecanismos para monitorear el avance de la ejecución, con ajustes y actualizaciones periódicas según sea necesario.
Elaboración del PDM. La elaboración del PDM en Bajos de Haina debe seguir un proceso participativo e inclusivo que involucre a distintos actores. Las autoridades municipales lideran el proceso, asignan los recursos necesarios y conforman una comisión de planificación urbana. El sector privado, representado por el empresariado local, participa en la definición de estrategias de desarrollo económico y generación de empleo. La sociedad civil, a través de sus organizaciones, contribuye a identificar necesidades y a definir estrategias de inclusión social y participación ciudadana. La academia, mediante instituciones educativas y de investigación, aporta el conocimiento técnico y científico que sostiene la elaboración del plan. Y la población ejerce su participación por diferentes canales, expresando opiniones y propuestas sobre el futuro de la ciudad.
Implementación del PDM. La implementación del PDU requiere condiciones habilitantes en cinco dimensiones. Un marco legal y normativo que respalde el plan y facilite su aplicación. Recursos financieros suficientes para ejecutar las acciones y proyectos previstos. Una capacidad institucional del gobierno local fortalecida para gestionar y ejecutar el PDU con continuidad. Mecanismos de monitoreo y evaluación que permitan seguir el avance y realizar los ajustes y actualizaciones periódicas que sean necesarios. Y una estrategia de comunicación y sensibilización que transmita el contenido del plan a la comunidad, genere conciencia sobre su importancia y fomente la participación ciudadana en su implementación.
5.3.6 Programas de vivienda y desarrollo social
Siguiendo la publicación (El déficit habitacional en República Dominicana: Panorama actualizado de los requerimientos habitacionales, ONE 2010,) el déficit cualitativo de componente estructural o de materialidad se presenta en mayor o menor medida en todos los municipios del país. Ahora bien, alrededor del 37% de los municipios del país tienen más de un 10% de sus viviendas con deficiencias de sus estructuras físicas. Los mayores porcentajes de viviendas con esta condición se encuentran en los municipios de Yamasá, Eugenio Ma. de Hostos, Guananico y Jamao al Norte. Inversamente, las comunidades menos afectadas son Santo Domingo, Sabana Yegua, Bajos de Haina, Santiago y Puñal. En el caso de Haina la vivienda está desafiada básicamente por la ubicación inadecuada en zonas de alta vulnerabilidad por su exposición bien a áreas inundables o a riesgo antrópico por cercanías a industrias y empresas contaminantes. Igualmente, las carencias de servicios sociales se relacionan con baja disponibilidad de agua potable intradomiciliaria y recogida adecuada de residuos sólidos. En el área de la cobertura de salud, el municipio cuenta con un hospital municipal que disponía de 49 camas según el último registro disponible (ONE, 2012); la OMS establece una ratio de 2.5 a 4 camas por cada mil habitantes, por lo que el municipio se sitúa en 0.307 camas por mil habitantes con la población actual. En cuanto a movilidad reducida, el IX Censo Nacional 2010, último con desagregación para este indicador a escala municipal, registró un 10.8% de personas con riesgo de movilidad, sin que se observe a la fecha un enfoque municipal específico orientado a sus desplazamientos y necesidades (ONE, 2010).
5.3.7 Gestión de residuos sólidos municipales
La Ordenanza No. 03-2017 regula la gestión integral de los residuos sólidos en el municipio con el fin de garantizar la salud pública y la limpieza urbana. El documento establece que los ciudadanos deben disponer la basura en los horarios y recipientes correctos, separar los residuos y mantener limpias las áreas frente a sus propiedades, prohibiendo estrictamente la quema de desechos y el abandono de escombros en espacios públicos. Para asegurar su cumplimiento, la normativa implementa un régimen de sanciones que varía desde amonestaciones verbales y multas económicas hasta la realización de trabajo comunitario .
5.4 Implicaciones para la planificación urbana en Bajos de Haina
La Ley 368-22 de Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos, promulgada en diciembre de 2022, establece un marco integral que resulta directamente aplicable a Bajos de Haina. Entre los capítulos más relevantes para el municipio se destacan el Capítulo VI, que crea el Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT)1; el Capítulo VII, que regula el régimen de uso del suelo (urbano, urbanizable, no urbanizable, agropecuario, forestal, minero y costero-marino)2; el Capítulo VIII, que establece la delimitación del suelo urbano y las normas subsidiarias regionales de planificación3; y el Capítulo IX, que regula los asentamientos humanos y los mecanismos de reubicación y reasentamiento determinados por el Estado4.
Un buen modelo de gobernanza territorial aborda el tema del municipio-territorio en su carácter administrativo y en su carácter de planificación y gestión del desarrollo, estableciéndolo como un espacio dinámico para la inversión el desarrollo económico, la inclusión social, el fortalecimiento cultural, la identidad social y el fortalecimiento del capital social.
A partir del marco de la Ley 368-22, el diagnóstico del proyecto formula una propuesta de zonificación por restricciones normativas que articula la vocación del suelo con el nivel de riesgo del territorio. La propuesta diferencia cinco zonas con instrumentos de gestión específicos para cada una.
| Zona | Características | Restricciones propuestas | Instrumentos de gestión |
|---|---|---|---|
| Protección absoluta | Cauces, humedales, laderas >30% | Prohibición total de ocupación | Declaratoria de utilidad pública |
| Riesgo alto | Buffer 50m de cauces, zonas inundables | Solo usos temporales/recreativos | Plan de reasentamiento progresivo |
| Consolidación urbana | Tejido existente formal | Densificación controlada | Normativa por tipología de manzana |
| Desarrollo controlado | Expansión urbana planificada | Cesiones obligatorias 25% para equipamiento | Planes parciales |
| Uso mixto compatible | Interfaz residencial-industrial | Franjas de amortiguamiento obligatorias | Evaluación impacto ambiental |
5.4.1 Lineamientos generales
Señala MacCormick que la coherencia se balancea entre la necesidad de especificidad del derecho (en cuanto a la necesidad de estipulación de normas detalladas) y la necesidad de que dichas normas sean instancias de principios generales (exigencia de universalidad y generalidad), toda vez que pocas personas pueden conocer el derecho en detalle, mientras que la mayoría pueden conocer los principios y valores generales del mismo (MacCormick, 1994).
Las normas relevantes constituyen el cuerpo filosófico amplio que permite que la ley o el derecho sea funcional, entendible de forma amplia y fácilmente asumible por los ciudadanos, confiados estos en que su espíritu favorece el bien colectivo. Algunas de estas normas filosóficas en el plano del ordenamiento territorial están referidas a los siguientes elementos, o parámetros de coherencia, que le otorgan sustento conceptual.
5.4.2 Equidad territorial
Algunos cientistas sociales de referencia han proclamado las ventajas de la gestión plural de las naciones evitando que “facciones de vencedores” impongan sus intereses particulares por encima del interés colectivo. Por ejemplo, Norberto Bobbio sostiene que el pluralismo encierra el concepto de que una sociedad está mejor gobernada en la medida en que esté más distribuido el poder político y que existan más centros de poder que controlen a los órganos del poder central, esto es, en cuanto sea mayor la distribución tanto territorial como funcional entre soberano y súbditos del poder. La actual ley al centralizar en un organismo del poder ejecutivo con una débil organización de las instancias territoriales está creando un suprapoder que conculca las oportunidades de los territorios para promover un desarrollo equilibrado partiendo de sus propias fuerzas e inteligencias, acotado claro está por leyes nacionales y apoyado por fondos públicos que deben estar disponibles para todos los territorios por igual. El proyecto de ley no hace ninguna referencia la Equidad Territorial como paradigma, tampoco crea ninguna figura o mecanismo de ley para la inversión pública en los territorios de forma equitativa.
5.4.3 Empoderamiento social
Desde la óptica de Sergio Boisier, un modelo territorial que dimensione los procesos de autonomía y descentralización debe orientarse hacia tres principios denominados por él “Principios de una Planificación Regional”(Boisier, 1990), y que son:
Asignación de recursos: Garantía mínima de la autonomía territorial.
Principio de compensación: Que permita compensar los posibles impactos negativos de una política económica nacional.
Principio de activación social: Tendente al fortalecimiento de verdaderas comunidades de base, y a la construcción de una sociedad civil protagonista y actora de su propio desarrollo. Éste es un punto crucial en un verdadero proceso de desarrollo centrado en los territorios. Es por lo menos difícil planear los territorios desde fuera de ellos.
Para Orlando Fals Borda, las reglas de lo que debería ser el marco jurídico de la organización territorial se rige por las siguientes premisas (Fals-Borda, 1996):
La flexibilidad: No es realista imponer desde arriba, esquemas organizativos territoriales, las soluciones deberán tener siempre referentes participativos locales: que los pueblos decidan”, para ello se deben generar procesos previos para alcanzar plena conciencia y capacidad de juicio crítico.
Equidad: Compensar regiones, provincias y municipios según su grado de desarrollo o atraso económico y su viabilidad como unidad territorial. Los más prósperos tendrían que contribuir a los atrasados. Para ello parece necesario llegar a alguna forma de clasificación o de categorías cuidando discriminar negativamente, y a la creación de fondos de compensación territorial”.
5.4.4 Democracia territorial
Siguiendo a Gustavo Adolfo Arbeláez Naranjo en su estudio: El ordenamiento territorial: instrumento para la gobernabilidad, encontramos que para la teoría política y del derecho constitucional contemporáneo, el tema del ordenamiento territorial se aborda desde las siguientes premisas (Naranjo, 2005):
5.4.4.1 Primera premisa: el ordenamiento como instrumento
El ordenamiento territorial como un Instrumento, un medio para alcanzar un fin, es decir, está al servicio de una finalidad, de un ethos no es un asunto aislado ni marginal dentro de una agenda política que consulte de forma permanente las estrategias y las necesidades propias del poder político institucional, inherente a cualquier Estado. Las primeras respuestas en cuanto a las directrices marco sobre el tema del ordenamiento territorial deben ser encontradas en las normas constitucionales que la regulan, y en aquellas que tocan la finalidad que rige el ejercicio de la función pública, esto es, la salvaguarda y protección de la dignidad humana como principio y, la satisfacción de las diversas necesidades y derechos de la comunidad. Si miramos el desarrollo histórico de los dos grandes modelos de organización territorial, encontramos, por ejemplo, que el modelo unitario constituyó una necesidad histórica en la Europa de los siglos XVIII y XIX, pues la caída del antiguo régimen monárquico requería de un fuerte sistema centralizado que permitiera cohesionar a toda la sociedad en torno a la voluntad expresada por el Parlamento como depositario de la voluntad general de la nación, justificación diferente tuvo el modelo federal americano: 13 colonias se federaron para formar una gran nación que les garantizara mantener la independencia de la corona inglesa, pero donde cada una de ellas quiso conservar su autonomía para el manejo de sus asuntos internos.
5.4.4.2 Segunda premisa: ordenamiento y gobernabilidad
El ordenamiento territorial en función de la Gobernabilidad, es decir, garantizar la capacidad del sistema político de satisfacer y responder a las demandas sociales. Legitimación permanente del sistema político.
5.4.4.3 Tercera premisa: ordenamiento democrático
El ordenamiento territorial Democrático, lo cual presupone la superación del esquema decimonónico de relación Sujeto - Objeto entre Nación y entidades territoriales propio de un esquema jerárquico, autoritario, y homogeneizador para abrir espacio a una nueva relación entre sujetos, por lo que la distribución de diversas funciones. debe ser resultado de un proceso de concertación interinstitucional, entre los órganos de los poderes central y territorial y las comunidades, atendiendo y respetando la manera como los distintos conglomerados humanos que ocupan los espacios geográficos que integran la nación, ejercen funciones sociales, se relacionan con el territorio y construyen referentes de identidad propia. (Esquema horizontal, democrático, pluralista).
5.4.4.4 Cuarta premisa: ordenamiento plural
El ordenamiento territorial Plural conlleva a que la distribución de competencias y recursos no puede ser un proceso homogéneo y uniforme para todo el territorio, sino que debe responder a la especificidad propia de las comunidades que lo integran, a sus características culturales y sociales y al proceso de formación de cada entidad territorial, con lo cual se garantizaría una más adecuada optimización de recursos y funciones. Consecuencia de lo anterior, el Ordenamiento Territorial exige, de un lado, la participación de las comunidades locales o regionales en la adopción y la autodeterminación de la forma de ordenamiento que quieren para sí: no es, pues, una decisión impuesta desde arriba, sino que es el resultado de un proceso donde hay una concertación, una comunicación, una participación de doble vía, en la cual las comunidades se hacen destinatarias, y receptoras voluntarias de ciertas funciones o de ciertas competencias; y del otro, el reconocimiento de diferencias sociales, económicas y culturales, que obligan a la adopción de un modelo plural y diferenciado de distribución competencial.
5.4.4.5 Quinta premisa: ordenamiento para la equidad
El ordenamiento territorial para la equidad como instrumento de gobernabilidad democrática y plural. El OT debe conducir a la construcción colectiva de un sistema equitativo, por lo que se deben establecer mecanismos institucionales que permitan construir en el mediano y largo plazo un equilibrio regional que vaya cerrando la brecha entre las regiones pobres y atrasadas del país,(territorios del sur y línea noroeste y sus municipios más atrasados) frente a otras regiones mejor dotadas y con un mayor grado de desarrollo, (grandes centros urbanos de Santo Domingo y Santiago, Cibao norte etc.) para lo cual puede valer dos instrumentos básicos.
De un lado, priorizar y concentrar más atención del Estado nacional en aquellas regiones que registren una mayor marginalidad y pobreza frente a aquellas otras que presentan un más elevado desarrollo regional.
De otro lado, disponer y definir la conformación de un “Fondo de Compensaciones Territoriales”, que permita una mayor inversión en los territorios que por su condición socioeconómica y de bajo desarrollo, requieran mayor inversión pública.
5.4.5 Gobernanza territorial: proyección al caso dominicano
En la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 la gobernanza territorial se traduce en el objetivo de reducir la disparidad urbano-rural e interregional mediante un sistema de planificación articulado con las entidades locales (Congreso Nacional República Dominicana, 2012). Este mandato encuentra expresión operativa en la Ley 368-22, que institucionaliza el Sistema Nacional de Ordenamiento y Uso del Suelo (SNOUSU) como espacio de coordinación multinivel. La aplicación efectiva de estos marcos en Bajos de Haina depende, como se analizó anteriormente, del fortalecimiento de las capacidades municipales y de la disponibilidad de instrumentos digitales que soporten los procesos de decisión colaborativa.
5.5 Síntesis
El análisis de la planificación urbana en Bajos de Haina revela una brecha estructural entre el marco normativo nacional, que con la Ley 368-22 establece instrumentos técnicamente ambiciosos, y la capacidad operativa real del Ayuntamiento, que carece de PMOT, catastro digital y personal técnico especializado para sostener procesos de largo plazo. Esta situación reproduce en escala local las tensiones que el diagnóstico nacional identifica como condición generalizada en los municipios de tamaño intermedio sin recursos autónomos suficientes.
El análisis situacional constata que los factores que inhiben la planificación efectiva son de naturaleza interdependiente: la debilidad institucional retroalimenta la restricción presupuestaria, que a su vez limita la capacidad tecnológica, que impide el monitoreo de los factores ambientales y socioeconómicos que justificarían la inversión. Romper este ciclo requiere intervenciones simultáneas en varias dimensiones. El proyecto FONDOCYT aborda esta multidimensionalidad mediante el ecosistema digital integrado (OE2) y las propuestas normativas diferenciadas por tipología de manzana (OE3), documentados en los capítulos 7 a 10.
La gobernanza territorial, entendida como articulador de políticas sectoriales con incidencia sobre el territorio, emerge del análisis como la palanca más eficaz disponible a corto plazo. Puede operar con los actores institucionales existentes (OPU, CMPMR, juntas de vecinos, sector industrial) y el ecosistema informacional desarrollado por el proyecto, sentando las condiciones para que los instrumentos más complejos, el PMOT principalmente, sean viables cuando las condiciones institucionales y presupuestarias lo permitan.
Referencias del capítulo
Ley 368-22, Capítulo VI, artículos 28 a 31 (creación, funciones, puesta en marcha y entidades integradas al SNIT).↩︎
Ley 368-22, Capítulo VII, artículos 32 a 39 y secciones I a V, que regulan los distintos usos del suelo (urbanizado, agropecuario, forestal, minero y costero-marino, artículos 40 a 61).↩︎
Ley 368-22, Capítulo VIII, artículos 65 a 72.↩︎
Ley 368-22, Capítulo IX, artículos 73 a 76.↩︎